martes, 21 de agosto de 2012

Usando las matemáticas para tener perspectiva: lo que cobra un directivo, lo que cuesta una lengua , el rescate de Bankia y otros asuntos de dinero (y II) via Xatakaciencia

Tal y como os adelantaba en la primera entrega de este artículo , las matemáticas son importantes para entender mejor la cantidad de dinero que estamos gestionando. El presidente de la Junta Directiva del Deutsche Bank, Josef Ackerman, en el año 2006, ganó 12 millones de euros. Si trabaja 60 horas a la semana y no se toma vacaciones, resulta que por cada hora de trabajo ha percibido 3.846 euros. Si redondeamos a 3.600 euros, resulta de Ackerman ha ganado 1 euro por segundo. Repetid conmigo: 1 euro por segundo. En un solo minuto ganaría 60 euros, más de lo que gana mucha gente corriente en una jornada laboral de 8 horas. Tanto es así que si Ackerman, mientras teclea en su ordenador, se da cuenta de que hay un billete de 5 euros en el suelo, partiendo de la base de que dejará de ingresar su sueldo si deja de trabajar, entonces debería dedicar menos de 5 segundos para recoger dicho billete, a fin de que el esfuerzo le sea rentable.


Christoph Drösser, en su exitoso libro La seducción de las matemáticas, propone otras analogías del mundo germánico, abundando también en el sueldo de Ackermann:


He aquí otra comparación que ilustra cuánto ganan los directivos mejor pagados: el señor Ackerman tiene que trabajar durante 345 segundos, apenas 6 minutos, para cobrar el equivalente al importe base del subsidio de desempleo. (…) Un Eurofighter le cuesta al contribuyente 75 millones de euros. Dividido por el importe base del subsidio y después entre 12, el resultado es de unos 1.8000, y este es el número de beneficiarios del subsidio de desempleo que hay en una ciudad como Bochum. Claro que no se puede cambiar una cosa por otra, no son lo mismo. Tampoco está de más contar con un avión como ese. Ahora biene, Alemania no ha pedido solo una de esas aeronaves, sino nada menos que 180.

El propio Drösser admite que quizá sus analogías son demagógicas, y que no se pueden comprar peras con manzanas: necesitamos una fuerza de combate para defender el país (tal vez). Pero tales cifras nos pueden servir de mucho, porque quien defienda este tipo de inversiones no solo debe argumentar en términos cualitativos (“lo necesitamos porque…”), sino también cuantitativos (podemos permitirnos ese gasto”).


En ese sentido, hay temas en los que parece que no importan los términos cuantitativos, solo los cualitativos. Es posible que tales temas existan, pero lo que es innegable es que muchos de los que aceptamos como tal no lo son. Un buen ejemplo es la defensa de la diversidad lingüística, o la protección de la lengua que se habla en tu casa, en tu bloque de edificios, en tu barrio, en tu ciudad, en tu provincia, en tu comunidad autónoma, en tu país (poned la frontera donde queráis), ya sea lengua, dialecto o acento (las fronteras aquí también son bastante arbitrarias, sobre todo en el tema que nos atañe), en el contexto de una identidad nacional, histórico, cultural o cualquier otro término vacuo que ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo en definir unívocamente.


Entonces los recursos empleados parecen lo de menos porque se estima que la supervivencia de una lengua es un bien en sí mismo, un bien tan positivo que no es de recibo cuestionar su coste, ni económico ni social. Algo que ni siquiera los lingüistas se ponen de acuerdo, y que, además, expertos como Noam Chomsky , Steven Pinker o Anna Wierzbicka consideran un tanto estéril: las lenguas no influyen en nuestra cosmovisión y la eliminación de lenguas, por tanto, no influye en la variedad cultural o mental del mundo.


Podéis leer un análisis más ponderado sobre este tema en mi serie de artículos ¿Es la diversidad lingüística una ventaja en sí misma? ¿Debemos evitar la extinción de las lenguas?


via Usando las matemáticas para tener perspectiva: lo que cobra un directivo, lo que cuesta una lengua , el rescate de Bankia y otros asuntos de dinero (y II) // Xatakaciencia


Usando las matemáticas para tener perspectiva: lo que cobra un directivo, lo que cuesta una lengua , el rescate de Bankia y otros asuntos de dinero (I) via Xatakaciencia

Como decía Blaise Pascal, “La asignatura de matemáticas es tan importante que no habría que desaprovechar ninguna ocasión para hacerla más entretenida.” Y es que las matemáticas no siempre son números aburridos o cálculos absurdos, del tipo lo que tardan en colisionar dos trenes, uno saliendo de Madrid y el otro, de Albacete.


Los números también nos permite plantear problemas abstractos con mayor perspectiva. Por ejemplo, el número de muertos por el tabaco equivale aproximadamente a tres aviones Jumbo estrellándose cada día. Más de 300.000 mil norteamericanos al año. Pero la gente no tiembla de terror al encender un cigarrillo. Ni tampoco cuando Phillip Morris invierte cien millones de dólares en publicidad.


Podéis leer más acerca de esta ciego cálculo de probabilidades con otros ejemplos en El miedo infundado al terrorismo, los accidentes de tráfico, la violencia de género y otros hechos matemáticamente improbables .


En estos días convulsos de IVA superlativo, recortes económicos agresivos e ideas y venidas de capital entre bancos, políticos, aeropuertos vacíos y otras lindezas de esta España nuestra, tan carpetovetónica y pícara, las matemáticas también nos permite enfocar el vil metal un poco mejor. Sobre todo si usamos las matemáticas para establecer analogías más comprensibles.


La relación de las personas con el dinero ha sido objeto de estudios psicológicos que indican que hasta 500.000 marcos alemanes aún nos podemos formar una idea de la magnitud que se está representando (lo que costaba una casa, se suele responder); naturalmente, estamos hablando desde el ámbito alemán. A partir de ahí, no somos conscientes de las cifras que barajamos.


El rescate de Bankia , por ejemplo, si finalmente se estipulara en 25.000 millones de euros, supondría unos 4.000.000 millones de pesetas. En otras palabras, si cogiéramos una serie de maletines y, en cada uno de ellos introdujéramos 1.000.000 de pesetas, entonces tendríamos 4 millones de maletines. 1.000 billetes de 500 euros pesan poco más de un kilo, lo mismo que dicen que pesaba un millón de pesetas. Es decir, que en pesetas tendríamos 4 millones de kg. en maletines. Puestos en hilera, los maletines casi podrían dar la vuelta al mundo.


Según otros baremos, el rescate de Bankia costaría 23.500 millones de euros. Si se repartiera esa cantidad de dinero entre todos los residentes españoles tocarían a unos 500 euros por cabeza. ¿Qué se podría hacer con 23.500 millones? Se podría aumentar en un 280% el gasto en educación y sanidad. Se podrían subir un 20% las pensiones a todos los receptores. Se podrían cubrir 4 años de Investigación y Desarrollo atendiendo a la inversión prevista en 2012.


Sigue en la segunda entrega .


via Usando las matemáticas para tener perspectiva: lo que cobra un directivo, lo que cuesta una lengua , el rescate de Bankia y otros asuntos de dinero (I) // Xatakaciencia


lunes, 20 de agosto de 2012

El CD celebra su 30 cumpleaños via Gizmodo ES

“The visitors” de ABBA fue el primer disco de la Historia de la Música que se lanzó en el formato CD. Sucedió hace ya 30 años y la única forma de escucharlo era adquirir el reproductor de compact disc Philips … Sigue leyendo

via El CD celebra su 30 cumpleaños // Gizmodo ES


viernes, 10 de agosto de 2012

¿Qué es la memoria de cambio de fase? via Xataka

Phase Change Memory Micron


Allá por 2006 se empezaba a oir algo sobre una tecnología revolucionaria llamada Memoria de Cambio de Fase que estaba, supuestamente, destinada a terminar el largo reinado de 40 años de los chips actuales basados en el silicio.


Hace unos días la compañía Micron ha puesto a la venta los primeros chips de memoria para dispositivos portátiles basados en esta tecnología. Es hora de explicar en qué consiste esta memoria basada en un tipo especial de cristal capaz de ‘cambiar de forma’.


Existen distintos nombres para definir a la memoria de cambio de fase: PRAM o PCRAM (Phase Change RAM), OUM (Ovonic Unified Memory) o CRAM (Calcogenic RAM), pero las siglas más habituales son PCM (Phase Change Memory).


La PCM es un tipo de memoria no volátil. En otras palabras, mantiene la información aunque no le llegue energía, lo que la permite funcionar como dispositivo de almacenamiento similar a los SSD. Con todo, sus primeras aplicaciones están llegando en el campo de la memoria Flash.


Cristales que cambian


La memoria de cambio de fase no se basa en silicio, sino en el uso de un tipo especial de cristal denominado cristal calcógeno que tiene la propiedad de cambiar su estructura de vídrio a un conglomerado amorfo al aplicársele calor.


El cristal para las memorias suele fabricarse con un compuesto de germanio, antimonio y telurio similar en estructura al que podemos encontrar en los discos ópticos. De hecho, los CD o DVD se basan en la misma propiedad ya que el cristal también cambia sus propiedades ópticas al pasar de un estado a otro.


Phase Change Memory Micron


Decimos también porque al cambiar entre un estado y otro, el cristal calcógeno cambia su resistencia electrica. Esta propiedad es precisamente la que se usa para determinar los estados binarios de cero y uno básicos para generar la memoria.


Ventajas sobre el silicio


El uso de este tipo de cristal permite, en teoría, realizar el cambio de estado mucho más rápidamente que las puertas de silicio y, por tanto, superar en miles de veces la velocidad de lectura y sobre todo de escritura de las memorias actuales.


Los primeros modelos presentados por Micron son chips de 45 nanómetros y 512MB con una velocidad de escritura de 400MBps. No es nada revolucionario respecto a la memoria Flash convencional, pero hay que tener en cuenta que el techo de este tipo de memoria es mucho más alto y estamos sólo en su primera generación.



La memoria de cambio de fase también tiene la ventaja de que tarda más tiempo en degradarse. En teoría puede alcanzar los 100 millones de ciclos de escritura. En el lado negativo, su sensibilidad al calor hace que sea más complicada de producir y, por ejemplo, de soldar al resto de componentes. Tampoco se hace referencia a si genera más calor que la memoria convencional o cuál es su consumo de energía.


Aún es pronto para que el cristal le gane el pulso al silicio, pero todo indica que la memoria de cambio de fase abre la puerta a una nueva era tecnológica repleta de interesantes posibilidades.


Más información | Wikipedia | Micron











via ¿Qué es la memoria de cambio de fase? // Xataka


jueves, 9 de agosto de 2012

El Doctor Who contra la materia extraña via Física en la Ciencia Ficción Plus (ex ungue leonis)



En el episodio de la 20ª temporada de la mítica serie Doctor Who titulado "Arc of Infinity ", se describe una región del espacio carente de toda actividad estelar, antiguamente ocupada por una estrella de quarks, Rondel, los restos de la explosión en forma de supernova de una estrella muy masiva.

Las estrellas de quarks son estructuras más allá de las más conocidas estrellas de neutrones. En éstas, los protones se han combinado con los electrones debido a la enorme atracción gravitatoria. En aquéllas, dicha atracción llega a superar incluso a los efectos cuánticos (presión de degeneración) que hacen mantenerse estables a los neutrones y éstos se descomponen en sus componentes más básicos: los quarks. Las estrellas de quarks, si realmente existen, cosa que aún no está clara, deben ser más densas que las de neutrones, pero no tanto como para colapsar y dar lugar a la aparición de un agujero negro estelar. Al igual que sucede en el episodio arriba citado del quinto doctor, las estrellas de quarks como Rondel pueden llegar a estar rodeadas por campos magnéticos tan intensos como un billón de veces el de nuestro planeta, la Tierra. Aunque hay muy pocas candidatas conocidas a ser estrellas de quarks, cabe citar el objeto RXJ1856 , descubierto en 2002 por un equipo de astrónomos liderado por el doctor Jeremy Drake en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics (Cambridge, Massachussetts, USA). Drake y sus colaboradores determinaron el diámetro del objeto, obteniendo unos 11 kilómetros, demasiado pequeño para ser una estrella de neutrones y, al mismo tiempo, demasiado brillante para tratarse de un agujero negro. Lo interpretaron como una posible estrella de quarks, aunque no descartaban otras posibilidades más "estándar".


Actualmente los físicos piensan que una estrella de quarks podría estar hecha de lo que se denominaría "materia extraña ", un término acuñado a mediados de la década de los años 1980 por E. Farhi y R. Jaffe. La materia extraña estaría compuesta por fragmentos mucho más pequeños denominados "strangelets ". Pero, ¿qué es un strangelet y por qué estoy hablando de ello aquí?

El Modelo Estándar de la física de partículas establece que todas las partículas que conocemos se pueden englobar en dos categorías denominadas leptones y quarks, cada una de las cuales aparecen bajo seis formas distintas. Me centraré en los quarks, que son los que tendrán relación con la materia extraña. Las seis familias de quarks conocidos se clasifican, a su vez, en tres generaciones, que son (en orden creciente de masa) : up y down, strange y charm, top y bottom. Las partículas subatómicas que conforman los núcleos atómicos de la materia ordinaria (los protones y los neutrones) están compuestas por tres quarks (dos up y uno down, en el caso de los protones y dos down y uno up, en el caso de los neutrones). Pues bien, un strangelet sería, dicho muy sencillamente, un estado o una hipotética partícula compuesta por un número igual de quarks up, down y strange (extraño, en inglés; de aquí los términos "strangelet" y "materia extraña").

Un strangelet tendría una vida extremadamente corta (de una fracción minúscula de un segundo) y acabaría desapareciendo, ya que el quark strange es extremadamente inestable. Sin embargo, A. Bodmer primero, en 1971 y, posteriormente, Ed Witten, en 1984, establecieron la hipótesis de la materia extraña . Según esta hipótesis (no ha sido, hasta el momento, corroborada ni comprobada en ningún experimento) un strangelet que estuviese formado por una gran cantidad de quarks podría ser más estable que los propios núcleos atómicos. Si este strangelet colisionara con un núcleo atómico de materia ordinaria, quizá lograría transformarlo en otro strangelet. Durante este proceso se liberaría energía que serviría de catalizador para otros muchos procesos similares. Así, se iniciaría una reacción en cadena que acabaría por transformar toda la materia ordinaria en strangelets. Dicho de otra forma: en materia extraña .

En la ciencia ficción no son pocas las ocasiones en que se aborda el tema de la materia extraña. Así, el séptimo Doctor Who, durante la 24ª temporada, se enfrenta en "Time and the Rani " a la malvada Rani, una "señora del tiempo" (Time Lady), quien pretende nada menos que volar un asteroide hecho de materia extraña, con la esperanza de destruir gran parte de nuestra galaxia. Otros ejemplos podéis encontrarlos en este artículo de la Wikipedia.

¿Podrían ser reales unos escenarios como los anteriores? ¿Qué sucedería si un strangelet colisionase con nuestro planeta? ¿Existen los strangelets en el universo o deben producirse mediante experimentos diseñados a propósito? ¿Podría haber strangelets vagando por el espacio interestelar? ¿Y si colisiones cósmicas naturales entre strangelets y materia ordinaria fuesen las responsables de la materia oscura , esa gran desconocida?

Hasta muy recientemente, hemos podido ver, escuchar y leer en la prensa todo tipo de sensacionalismos y escenarios apocalípticos sobre la producción de agujeros negros devoradores en el LHC, el gran colisionador de hadrones del CERN. Los científicos, agobiados y preocupados por la presión mediática, tuvieron que elaborar un informe donde expresaban sus opiniones (basadas en cálculos más que razonables) acerca del asunto, y concluían que semejantes desastres eran altísimamente improbables (la palabra imposible no suele usarse en el vocabulario de la ciencia).

Más de seis décadas antes, en 1942, Edward Teller, uno de los padres de la bomba atómica, se planteó también cuestiones similares, como la del hipotético incendio de toda la atmósfera terrestre en caso de que se llevase a cabo una detonación nuclear. En aquel entonces, tuvo que ser Hans Bethe quien llevase a cabo los cálculos que descartaban el apocalipsis. Posteriormente, en la década de los años 1950 la paranoia volvería a surgir con la invención de la bomba H, la bomba de fusión, mucho más poderosa que la de fisión. Otro físico, Gregory Briet, evaluaría las posibilidades de catástrofe global, llegando a la conclusión de siempre: remotas.

Más recientemente, en 1999, un año antes de la entrada en funcionamiento del RHIC (Acelerador Relativista de Iones Pesados), se planteó la posibilidad del escenario en el que las colisiones entre iones muy pesados, como los de oro o plomo (con 79 y 82 protones, así como 118 y 125 neutrones, respectivamente) podrían dar lugar a la formación de los temidos strangelets, que terminarían por asociarse y reducir todo el planeta Tierra a una esfera hiperdensa de unos 100 metros de diámetro, según las predicciones teóricas. Hay que tener en cuenta que en una colisión entre dos iones de oro, plomo o similar a altas velocidades, del orden de la de la luz en el vacío, se producirían más de 1.000 quarks (tres por cada protón o neutrón).

En esta ocasión, personas del prestigio del premio Nobel de física Sheldon Glashow, junto con Richard Wilson, pusieron de manifiesto que la conversión de la Tierra en un montón de materia extraña era altamente improbable (inferior a 1 posibilidad en 50 millones). Para ilustrar sus razonamientos, Glashow y Wilson tomaron el ejemplo de la Luna. Efectivamente, un astro como nuestro satélite natural, donde no existe atmósfera, sufre continuamente los impactos cósmicos de partículas pesadas que se desplazan a altas velocidades. ¿Por qué, entonces, sigue ahí y no se ha reducido a una masa informe y caliente de materia extraña?

Aunque el anterior razonamiento nos puede dejar más o menos tranquilos, otros investigadores, como Sir Martin Rees, advierten de que la situación de la Luna no es extrapolable a una situación como la que se tiene en un experimento en un acelerador de partículas. Rees argumenta que cuando una partícula relativista colisionase contra la superficie lunar, golpearía un núcleo atómico en reposo. Esto podría hacer que los strangelets resultantes saliesen despedidos con enorme violencia y se desintegrasen rápidamente, no volviendo a interactuar con otros núcleos atómicos, deteniéndose así la reacción en cadena. Sin embargo, en los aceleradores de partículas terrestres, debido a su diseño, la colisión se produce entre dos haces que se mueven en sentidos opuestos a lo largo del anillo. Tras el impacto, los strangelets podrían quedar en relativo reposo, teniendo la posibilidad de adueñarse de la materia ordinaria próxima. ¿Aterrador, no es cierto?

Pues no tanto, la verdad sea dicha. Y es que los físicos, esos seres de mentes superiores capaces de dejar a la altura de una nuez cualquier otro cerebro, han llegado a la asombrosa conclusión de que si los strangelets realmente llegasen a formarse deberían poseer una carga eléctrica positiva, lo que perjudicaría enormemente la interacción con los núcleos atómicos debido a la repulsión culombiana con los protones. Lo más probable es que los strangelets acabasen rápidamente apantallados por una nube de electrones que vendrían a nuestro rescate. Y es que no hay nada como la carga negativa... ¡¡Siempre negatiffo, nunca positiffo!!





Fuentes:

The Science of Doctor Who. Paul Parsons. Icon Books. 2006.

Our Final Hour. Sir Martin Rees. Basic Books. 2003.

50 maneras de destruir el mundo. Alok Jha. Ariel. 2012.





via El Doctor Who contra la materia extraña // Física en la Ciencia Ficción Plus (ex ungue leonis)